Una sociedad urbana

La sociedad romana era una socieda mayoritariamente urbana. Las ciudades experimentaron un espectacular desarrollo en la época del Imperio Romano, especialmente la capital y centro neurálgico de todo el Imperio: Roma. En el resto de zonas del Imperio, la ciudad también jugó un papel esencial en la organización política, administrativa, social y cultural romana. En la Península Ibérica, por ejemplo, destacaron ciudades como Emérita Augusta (Mérida), Cartago Nova (Cartagena), Hispalis (Sevilla) o Tarraco (Tarragona). En el siguiente vídeo podrás comprobar cómo era Roma, una ciudad enorme y con unas infraestructuras y servicios que tardarían muchos siglos en volver a verse en Europa. También te dejamos una reconstrucción de Tarraco.



Uno de los aspectos más avanzados de las ciudades romanas era el de la higiene y el acceso al agua. Contruyeron enormes redes de canalización que les permitía llevar el agua desde cualquier lugar hasta la ciudad; para el transporte de agua, los romanos construyeron enormes acueductos, muchos de los cuales han llegado hasta nuestros días como majestuosos monumentos. En el siguiente vídeo podrás conocer más sobre el acueducto más importante de España:



Dentro de las ciudades, además de las comodidades que tenían muchos ciudadanos en sus propias viviendas, se habilitaron lugares públicos para el disfrute de los ciudadanos. Uno de los más comunes y de mayor importancia social (se convirtió en lugar preferente de reuniones) fue el de los baños públicos. En el siguiente vídeo, te mostramos uno de ellos:



Otro aspecto extremadamente actual de las ciudades romanas era la importancia que se concedía a las actividades de ocio. Además de los baños que te hemos mostrado, el ciudadano romano de las grandes urbes tenía varias opciones para disfrutar de su tiempo libre, como el teatro, las carreras de cuádrigas, las naumaquias y, sobre todo, las luchas entre gladiadores que se organizaban en los grandes anfiteatros como el Coliseo de Roma:



Patricios, plebeyos y esclavos


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La sociedad romana estaba claramente diferenciada en clases sociales. Básicamente, había tres grandes grupos:
-Patricios: Eran los descendientes de los fundadores de Roma. Formaban una clase privilegiada, que poseía la mayoría de las tierras y eran los únicos ciudadanos con derechos políticos.
-Plebeyos: Ciudadanos que se establecieron en Roma tras su fundación. Algunos tenían pequeñas propiedades y otros se dedicaban al comercio o la artesanía.
-Esclavos: Pertenecían a un señor o al Estado y no tenían derechos. Algunos eran esclavos desde su nacimiento, otros acababan como esclavos tras haber sido tomados como prisioneros. A los esclavos que conseguían su libertad (bien comprándola o bien por méritos) se les llamaba libertos.